Blog

Cursos y talleres presenciales de Mindfulness. Consciente&Mente Mindfulnes

Foto montaña sean-afnan-217427 unsplash

 

PROGRAMA DE REDUCCIÓN DE ESTRÉS BASADO EN MINDFULNESS
MBSR
2018

https://conscientementemindfulness.com/

Conscientemente & Mente Mindfulness presenta un programa de mindfulness basado en el protocolo MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction) desarrollado en el Center for Mindfulness in Medicine (CFM) del Centro Médico de la Universidad de Massachusetts.

MBSR o REBAP (Reducción del estrés basado en Mindfulness), es una intervención complementaria reconocida por el Instituto Nacional de Salud (NIH) de EEUU que enfatiza la capacidad de “parar y ver antes de actuar” y de “responder en vez de reaccionar a los acontecimientos”.

Es un programa psico-educativo, fundamentalmente experiencial, de entrenamiento de la atención para desarrollar una mejor regulación emocional. Las sesiones son en grupos reducidos y alternan momentos de silencio con otros de exploración en grupo sobre las mejores estrategias para afrontar el estrés o las emociones difíciles, buscando siempre aplicaciones prácticas para la vida personal y profesional.

Objetivos del curso:
• Conocer el concepto y los efectos beneficiosos de mindfulness
• Conocer y ejercitar las principales prácticas de mindfulness
• Aplicar mindfulness para la reducción del estrés y el desarrollo personal

Mindfulness y MBSR

Mindfulness es prestar atención, de forma consciente, en el momento presente y sin enjuiciar.

Jon Kabat-Zinn.

En el año 1.979, Jon Kabat-Zinn comenzó a enseñar MBSR o Reducción del Estrés basado en Atención Plena en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts. El desarrollo del programa consiste en prestar atención de forma consciente mediante prácticas guiadas de meditación sentado, de auto-exploración corporal consciente y de ejercicios suaves de movimientos y estiramientos conscientes, para ayudar a controlar las situaciones de estrés.

El programa MBSR es una intervención que tiene por objetivo reducir el malestar psicológico y el estrés, siendo impartida en ocho sesiones semanales de dos horas y media y una sesión de práctica intensiva.

MBSR se basa en la premisa de que los participantes en este programa pueden ejercitarse ellos mismos a través de prácticas de meditación y un entrenamiento psico-educativo para ser más conscientes y menos reactivos con sus sensaciones corporales, pensamientos y emociones.

Tras tres décadas de investigación científica en centros médicos y universitarios de gran prestigio en el mundo, los estudios neurocientíficos sobre los efectos del mindfulness o atención plena, avalan la eficacia de este programa e indican que se asocia con cambios en el cerebro que parecen reflejar mejoras en las habilidades de regulación de la atención y la emoción. Los beneficios de la atención parecen extenderse a las relaciones profesionales y también a un disfrute más satisfactorio de las relaciones personales, reduciendo los síntomas de estrés físico y psicológico y mejorando el bienestar.

Las sesiones son participativas y combinan momentos de práctica, diálogo, exposición de las bases del estrés y exploración de las mejores estrategias para vivir con plenitud.

El curso es apto para personas de todas las edades. No se necesitan conocimientos previos y está dirigido a la población en general.

La práctica de la atención plena o mindfulness es un recurso que puede realizar cualquier persona para su desarrollo personal. No obstante, las personas en tratamiento psicoterapéutico deben consultar con su profesional sanitario (fundamentalmente psicólogo clínico, psiquiatra o médico de familia) la oportunidad de participar en este programa, debiendo contar necesariamente con su aprobación. Las personas con depresión no deben participar en este programa.
Se invita a las personas interesadas que les surjan dudas, se pongan en contacto con Conscientemente & Mente Mindfulness para solicitar una entrevista personal, donde valorar, junto al instructor, la opción de participar en el programa.
La participación voluntaria en el programa de MBSR implica el conocimiento de todo lo expuesto y, por lo tanto, la aceptación de todas las condiciones relativas al mismo. Ante cualquier duda o aclaración, ponerse en contacto con la organización.
Durante el proceso de inscripción se debe cumplimentar un cuestionario de valoración personal, incluso una entrevista personal, si se considera oportuno, para tener una referencia del perfil de cada participante, buscando poder evitar cualquier riesgo o perjuicio.

 

Foto Mindfulness Lino

Lino Fojo
Instructor

Formación oficial presencial de Instructor con Practicum en MBSR (Mindfulness – Based Stress Reduction) y MBSR en Mind-Body Medicine, ambos impartidos por el Centro para Mindfulness en Medicina, Cuidado de la Salud y Sociedad, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts.

Formación oficial presencial de Instructor con un Teacher Training en MBSR & MBCT (Terapia Cognitiva basada en Mindfulness), un MBCT Specialist y un Seminario de Indagación (Enquiry), impartido por la Escuela de Psicología de la Universidad de Bangor (UK), Centro de Prácticas e Investigación de Mindfulness.

Master en Neurociencia Cognitiva. Universidad Autónoma de Barcelona.
Cursados estudios de posgrado de Especialista Universitaria en Psicopatología y Salud. UNED.
Licenciado en Derecho. Licenciado en Ciencias del Trabajo. Graduado Social.

Miembro de la Red de Profesores del Programa de Reducción del Estrés basado en Mindfulness (MBSR) formados por la UMass Medical School.

Miembro de la Asociación Española de Mindfulness.

Formación y retiros, entre otros muchos, con Jon Kabat-Zinn, Saki Santorelli, Florence Meleo-Meyer, Allan Wallace, Ronal Siegel, Rebeca Crane y Roshi Joan Halifax.
Instructor de Yoga por AIPYS (Asociación Internacional de Profesores de Yoga Sananda).

Programa:
Semana 1. Toma de conciencia. Introducción al Escaneo Corporal.
Semana 2. Introducción a la práctica sentada utilizando la respiración como objeto de consciencia.
Semana 3. Introducción a los movimientos conscientes.
Semana 4. Responder frente a reaccionar. Respuesta al estrés. Meditación sentada y movimiento consciente. El paseo atento.
Semana 5. Emociones o sensaciones difíciles. Práctica formal de la meditación: suavizar, calmar y permitir.
Semana 6 y 7. Los pensamientos no son hechos. Elección de escaneo corporal, práctica sentada o movimiento consciente.
Semana 8. Consolidación de lo aprendido.

Metodología
• El curso es eminentemente práctico con interacción continua entre instructor y participantes.
• Desarrollo de contenido teórico
• Explicación de las técnicas de mindfulness mediante prácticas específicas y ejercicios.
• Resolución de las dudas de los participantes
• Intercambio de experiencias entre el grupo

Se entregará certificado de haber realizado el programa solo a aquellos participantes que hayan asistido al menos a 6 sesiones, incluyendo el día de retiro.

Nota importante:
La realización del programa MBSR es una experiencia personal, no faculta ni constituye una cualificación para impartir intervenciones basadas en Mindfulness.

Fechas y horarios:
Este programa consta de 1 + 8 sesiones presenciales y una sesión de práctica intensiva en el primer semestre de 2018, probablemente durante los meses de Abril y Mayo, en fechas exactas por confirmar próximamente:

1 sesión de presentación y orientación:
La presentación dura aproximadamente 1,5 horas.
Sesión inicial de motivación en la implicación y compromiso activo ante el reto de la práctica. Se exponen también datos logísticos del curso (material, horarios, asistencia, organización……)

1 sesión de prácticas en jornada de mañana, sábado, en horario de 9:30 a 15:00 horas.

8 sesiones presenciales semanales teórico-prácticas consecutivas de 2 horas y 30 minutos cada sesión:
Grupo I (mañana)
Grupo II (tarde)

Para lograr los objetivos del programa es esencial una práctica personal continua con los audios y que cada participante se comprometa a realizar diaria y personalmente, a lo largo de seis días a la semana, las prácticas de cada sesión presencial. Cada persona tiene que ser consciente de sus horarios y circunstancias personales para poder aplicar este programa de forma efectiva.

Lugar:
Majadahonda

Inscripción y precio:
Por la naturaleza de este programa, las plazas son limitadas. Grupos reducidos de 10 personas.

Las plazas se reservan por orden de inscripción y se asignan una vez se haga efectivo el pago del precio del programa.

El plazo de inscripción permanecerá abierto hasta completar las plazas o hasta la fecha límite que se fije.

La matrícula de este programa es de 290 € e incluye clases semanales presenciales, tutorización personal mediante correo electrónico, material audio con grabaciones de las principales prácticas guiadas por el profesor del curso, resúmenes de las sesiones y planes de entrenamiento semanal.

Para asistir a este programa se debe realizar primero la pre-inscripción del curso y posteriormente la inscripción en plazo.

El proceso de pago así como la política de cancelación y otra información relativa se indica una vez realizada la pre-inscripción y admisión.

Realizar el ingreso implica la total aceptación de las condiciones relativas al curso.

PRE-INSCRIPCIÓN
Para pre-inscribirse en el curso es necesario rellenar la ficha de pre-inscripción del cuestionario adjunto y enviarla, indicando la preferencia del grupo al que asistir (Grupo I, Grupo II).
Se enviará confirmación de la plaza reservada, con instrucciones para cumplimentar la inscripción definitiva.

INSCRIPCIÓN
Para realizar la inscripción definitiva será necesario recibir la confirmación de plaza reservada y abonar el importe del curso.
Para resolver cualquier duda consultar al correo 1prana2@gmail.co

 

Mindfulness y abogacía

Mindfulness

La reducción del estrés del abogado basada en la atención plena

ESTRÉS

Una parte importante del ejercicio profesional del abogado se sitúa en un entorno de conflicto y hostilidad. La serenidad y la claridad mental son un aspecto esencial de su actividad ordinaria.

 Apenas desconectamos del trabajo y el uso intensivo de las nuevas tecnologías acrecienta esa sensación de falta de desconexión. Todo puede comenzar de forma estimulante, atractiva, pero sutil e imperceptiblemente, sin ser muy conscientes del proceso, vivimos en una permanente tensión psicológica pudiendo terminar abrumados por nuestro acelerado ritmo de vida profesional, saturados física y mentalmente, repercutiendo de lleno en nuestra esfera personal y familiar. Aunque no desconocemos que todo ello incide de forma negativa en nuestra salud, estamos convencidos de que ese es el coste por pertenecer a la llamada sociedad del bienestar, sociedad que conlleva esta forma de vida pero que, por paradójico que pueda parecer, tiene sus compensaciones.

Una recargada agenda profesional, la presión por conseguir éxito en los objetivos establecidos, las intensas y prolongadas jornadas, el tiempo dedicado a nuestros diarios desplazamientos en las grandes ciudades, soportando un intenso tráfico, la atención a la familia y a sus necesidades así como las preocupaciones domesticas de toda índole, unido todo ello a un espacio vital lleno de incertidumbre y a un descanso diario poco reparador, nos conduce a la acumulación de tensiones con el resultado de que el estrés se instala en nuestras vidas,  pudiendo desembocar a su vez en un estado de ansiedad permanente con el que convivimos.

El estrés en el trabajo puede estar generado por una excesiva carga de trabajo, un alto nivel de responsabilidad que pone a prueba nuestra capacidad, por unas relaciones sociales poco satisfactorias en el entorno laboral o por una mezcla de todos ellos que da como resultado una sensación de angustia y sobrecarga profesional  acumulada.

Factores estresantes transitorios pueden llevar a estados emocionales desagradables como la ansiedad, el miedo y la depresión. Si las reacciones de estrés fisiológico son lo bastante graves y duraderas, pueden acabar produciendo estados crónicos, o convertirse en precursores de la enfermedad. Un ejemplo de estos precursores es la hipertensión, que muchas veces está relacionada con el estrés y que puede llevar a una enfermedad somática manifiesta, como un accidente cerebro vascular o una enfermedad cardíaca (1).

La Organización Mundial del Trabajo (OIT) define el estrés laboral como un fenómeno natural que puede ser desencadenado por cualquier factor emocional, físico, social o económico que requiera una respuesta o un cambio de una persona. En un sentido más genérico, es la respuesta física y emocional a un daño causado por un desequilibrio entre las exigencias percibidas y los recursos y capacidades percibidos de un individuo para hacer frente a esas exigencias. El estrés relacionado con el trabajo está determinado por la organización del trabajo, el diseño del trabajo y las relaciones laborales, y tiene lugar cuando las exigencias del trabajo no se corresponden o exceden de las capacidades, recursos o necesidades del trabajador o cuando el conocimiento y las habilidades de un trabajador para enfrentar dichas exigencias no coinciden con las expectativas de la cultura organizativa de una empresa. (1)

La OIT estima que el 30% de la población activa sufre de estrés laboral, siendo esta cifra mayor en los países en vías de desarrollo.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define el estrés laboral como un patrón de reacciones psicológicas, cognitivas y conductuales que se dan cuando los trabajadores se enfrentan a exigencias ocupacionales que no se corresponden con su nivel de conocimientos, destreza o habilidades y lo considera una “epidemia mundial”, llamado a convertirse en la nueva epidemia del siglo XXI.

El estrés es un mecanismo de defensa que de muchas maneras ha garantizado la supervivencia de la especie humana. Sin embargo, actualmente, el estrés prolongado se ha convertido en destructivo y debilitante. Los especialistas hablan de un estrés positivo, eustress, que protege y prepara al organismo frente a posibles amenazas y el distréss, resultado de una respuesta negativa al estrés. En definitiva, el estrés, desde un punto de vista biológico, es un proceso adaptativo.

Padecemos de déficit de atención y estamos gran parte del día en “piloto automático”. Dedicamos todo nuestro empeño en “hacer” y nada o muy poco en “ser”.

¿Cuándo fue la última vez que hemos dedicado un tiempo a estar con nosotros mismos en silencio y sin “hacer”, un tiempo para escucharnos, para sentir? Es muy probable que por nuestros condicionantes culturales y hábitos adquiridos, consideremos que hacerlo sería un tiempo perdido, un tiempo que no contribuye a nuestro progreso ni futuro bienestar. A pesar de todo, la reciente investigación en el campo de la neurociencia y la psicología indica todo lo contrario.

En nuestras aceleradas vidas es necesario establecer un espacio para observarnos y escuchar nuestro latir interno, dedicando un tiempo diario, por breve que este sea, a percibir de forma plenamente consciente, deliberadamente y en el momento presente, las sensaciones en nuestro cuerpo y en nuestro entorno, los pensamientos y las emociones, experimentando cada momento, sea este agradable, desagradable o neutro, y sin enjuiciar.

MINDFULNESS

Mindfulness es una palabra que se ha puesto de moda. Estamos asistiendo a una explosión exponencial de interés por el conocimiento y la práctica del mindfulness. Infinidad de artículos en prensa y revistas de gran tirada, entradas en blogs y webs de toda índole, reportajes en radio y televisión, crecimiento extraordinario de bibliografía al respecto, conferencias, talleres, seminarios, cursos de formación, presencia en colegios, hospitales, empresas, administración pública, etc.. Todo esto no es más que la respuesta social a una intención de re-encontrarnos con la serenidad en nuestras vidas, de ser protagonistas conscientes de nuestra propia vida.

Como casi todo lo que se expande como una moda, pasado un tiempo, decae y el foco se pone en otra “novedad”.

El eco de los resultados de las investigaciones de los últimos años en el campo de la neurociencia cognitiva sobre las aplicaciones del mindfulness en la clínica y en las intervenciones psicoeducativas para la población en general, en ámbitos educativos, laborales etc., llevadas a cabo fundamentalmente, pero no exclusivamente, en USA y en Europa, pudiera estar trasladando a la opinión pública que el mindfulness es algo así como una panacea.

Mindfulness no es una panacea, no es una píldora que cura cualquier dolencia del cuerpo y del alma, pero sí es cierto que apropiadamente ejercitada, experimentada de forma sostenida en el tiempo, con prácticas formales e informales, contribuye de forma muy notable a la salud y al bienestar de quién lo práctica, tanto física como mentalmente, así como de su entorno social, con escasas y bien tasadas excepciones en su aplicación a la población en general.

Mindfulness o atención plena o consciencia plena, tiene una prehistoria que se inicia en el norte de la India 500 años antes de la era cristiana, una rica tradición histórica en Asia y una reciente y pujante historia laica protagonizada y desarrollada fundamentalmente por el mundo de la academia en universidades y centros de investigación de todo el mundo desarrollado.

El Dr. Jon Kabat – Zinn, con quien he tenido el privilegio de profundizar en la práctica del mindfulness en un retiro de MBSR (Reducción del estrés basado en mindfulness), es profesor emérito de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts. Fundador de la Stress Reduction Clinic y del Center for Mindfulness in Medicine, Health Care and Society de la misma universidad. Ha definido mindfulness como prestar atención, de forma consciente, en el momento presente y sin enjuiciar.

En el año 1.979, Jon Kabat-Zinn comenzó a enseñar MBSR a pacientes del Centro Médico de la Universidad de Massachusetts. Las prácticas consistían en prestar atención de forma consciente mediante prácticas de meditación sentado, en una exploración corporal consciente y en unos ejercicios de movimiento consciente, para ayudarles a controlar tanto el dolor como el estrés de sus condiciones médicas.

El programa MBSR, impartido en ocho sesiones semanales, dos horas y media un día a la semana, y una jornada de medio día intensivo, continúa siendo el fundamento de varios programas adaptados para hacer frente a diferentes contextos y condiciones clínicas.

Una de las más importes adaptaciones ha sido MBCT o Terapia Cognitiva basada en Mindfulness, desarrollada en la década de los años 90 por los científicos Zindel V. Segal, Mark G. Williams y John D. Teasdale, profesores de las universidades de Toronto y Oxford y del United Kingdom Medical Research Council’s Cognition, respectivamente. MBCT incluye educación básica sobre depresión y una serie de ejercicios derivados de la terapia cognitiva que demuestran los vínculos entre pensamiento y sentimiento y la mejor manera en la que los participantes pueden cuidar de sí mismos cuando aparece un cambio del estado de ánimo que amenaza con abrumarlos.

Tanto MBSR como MBCT se basan en la premisa de que los participantes en sus programas pueden ejercitarse ellos mismos a través de prácticas de meditación y un entrenamiento psicoeducativo para ser más conscientes y menos reactivos con sus sensaciones corporales, pensamientos y emociones.

Los cada vez más numerosos estudios neurocientificos sobre los efectos del mindfulness o atención plena, indican que se asocia con cambios en el cerebro que parecen reflejar mejoras en las habilidades de regulación de la atención y la emoción. Los beneficios de la atención parecen extenderse a las relaciones de los profesionales con sus pacientes o clientes y también para un disfrute más satisfactorio de las relaciones personales.

No cabe pues incorporar mindfulness de forma oportunista a cualquier ámbito vital sin fundamentar su práctica o bien como parte de la tradición budista impartida por maestros reconocidos o, con un enfoque laico, en los protocolos que han demostrado su eficacia y seguridad, impartido por profesionales formados y que han integrado en su vida la práctica del mindfulness,  trasladando la sabiduría secular y la intención profunda que conlleva su cultivo. A pesar de todo ello,  el mindfulness está ya orbitando lo que William Davies, acertadamente, ha llamado la “la industria de la felicidad” o, por increíble que parezca,  lo que yo consideraría la “industria de la productividad”.

MINDFULNESS EN EL ÁMBITO PROFESIONAL DE LA ABOGACÍA

Sin duda que la reducción del estrés en el ejercicio de la abogacía y en la de otros operadores del ámbito jurídico, es una clara necesidad por las especiales exigencias de la profesión, tanto en el ejercicio en tribunales como en el trabajo propio del despacho o de la empresa.

La sutil amenaza a la salud mental y, por ende, a la salud en general, que supone el estrés en este tipo de actividad, debe ser acometido con medidas preventivas antes de desembocar en la necesidad de tratamientos específicos por  profesionales de salud. Aún en este último caso, el mindfulness como psicoterapia de 3ª generación está siendo progresivamente aplicado con diversos protocolos específicos para cada tratamiento.

Según el Censo de códigos profesionales de Estados Unidos, entre los trabajos con un alto nivel de exigencia y de control, figuran profesiones de gran prestigio: abogados, jueces, médicos, profesores, ingenieros, profesionales de la enfermería y directivos de todo tipo, es decir, personas con un alto nivel de exigencia psicológica, con oportunidades frecuentes de tomar decisiones y de determinar, con un cierto margen, cómo se realiza su trabajo, significando ello un importante moderador del estrés (3)

Existe un patrón de comportamiento constituido por una forma de vida que se caracteriza por un nivel considerable de hostilidad, competitividad, prisa, impaciencia, desasosiego, agresividad (a veces, enérgicamente reprimida), explosividad en el lenguaje y un elevado nivel de alerta acompañado de tensión muscular. Las personas con un fuerte comportamiento de este tipo (Tipo A), luchan contra la presión del tiempo y el reto de la responsabilidad. El comportamiento del Tipo A no es un factor de estrés externo ni una reacción de tensión o incomodidad, sino, más bien, una forma de reaccionar (4)

La frecuencia e intensidad del comportamiento del Tipo A crece a medida que las sociedades se industrializan y se hacen más competitivas y afanosas. Este tipo de comportamiento es más frecuente en las áreas urbanas que en las rurales, y entre el personal directivo y de alta responsabilidad profesional.

El burnout (“estar quemado”) es un tipo de respuesta prolongada a los estresores emocionales e interpersonales crónicos en el trabajo. Como tal, ha sido objeto de una atención especial en las profesiones relacionadas con la prestación de servicios. Son varias las profesiones que cumplen estos criterios, entre ellas las relacionadas con la asistencia sanitaria, los servicios sociales, los servicios de salud mental, el derecho penal y la educación (5). Se conceptualiza en términos de agotamiento emocional, despersonalización y menor realización personal (6). Otros síntomas son la dificultad para concentrarse, irritabilidad y negativismo, así como una importante disminución del rendimiento laboral durante un período de varios meses.

Como en cualquier otra actividad, para prevenir riesgos es necesario determinar los factores psicosociales que inciden en el ejercicio de la profesión de abogado; aspectos tales como los inherentes al trabajo, los interpersonales, factores individuales y, en grandes despachos, los factores organizativos. Sin ser exhaustivo, son factores estresores la carga de trabajo, la duración de la jornada, el control y la programación de los asuntos,  el estricto cumplimiento de plazos procesales, siempre perentorios, la relación con los clientes y otros compañeros a lo largo del proceso y las características ambientales de los lugares de trabajo, que como es sabido no se limitan al despacho.

La preparación de los juicios y sobre todo el resultado en temas importantes producen una carga de responsabilidad extra. Ya no hablamos de la compatibilidad con la vida familiar y el tiempo de ocio. Paradójicamente, el tener poco trabajo, pocos asuntos, produce también angustia y ansiedad, fundamentalmente si se trabaja sin iguala.

Para la prevención del estrés pueden barajarse distintas alternativas, clasificadas como prevención primaria, secundaria o terciaria y centradas en distintas fases del proceso de desarrollo del estrés (7). La prevención primaria se refiere a las acciones dirigidas a reducir o eliminar los factores de estrés (es decir, los orígenes del estrés) y promover positivamente el medio ambiente de trabajo saludable y solidario. La prevención secundaria consiste en la detección y tratamiento precoces de la depresión y la ansiedad a través de la concienciación de los profesionales y la promoción de las estrategias de control del estrés. La prevención terciaria implica la rehabilitación y recuperación de las personas que han sufrido o sufren problemas graves de salud producidos por estrés (8).

La prevención primaria se llevaría a cabo dentro del ámbito de actuación profesional del abogado o de la organización en la que desarrolla su función. La prevención terciaria correspondería fundamental aunque no exclusivamente al tratamiento llevado a cabo por profesionales de la salud, psicólogos clínicos, psiquiatras y médicos de familia. Son muchas las personas que habiendo desarrollado algún trastorno mental se recuperan por completo y pueden reincorporarse al trabajo.

Es dentro de la esfera de la prevención secundaria, centrada en la formación y la educación, en actividades de concienciación y programas de adquisición de destrezas, donde cabe enmarcar el programa MBRS o REBAP (Reducción del estrés basado en Mindfulness), impartido como intervención psicoeducativa.

Los cursos de educación y gestión del estrés son útiles para ayudar a las personas a reconocer los síntomas del estrés en sí mismas y en los demás, así como para ampliar y desarrollar las destrezas y aptitudes necesarias para afrontar el estrés. Sus objetivos consisten en ayudar a analizar los efectos psicológicos del estrés y a diseñar un plan personal para su control (9)

REDUCCIÓN DEL ESTRÉS BASADO EN MINDFULNESS (MBSR)

El problema que conlleva el no estar consciente del momento presente es que la vida, constituida de sucesivos momentos presentes, no se vive con plenitud. Si la atención está permanente en el futuro, es muy posible que genere un estado de ánimo de preocupación o ansiedad y si, por el contrario, la atención permanece en el pasado, las emociones negativas pueden provocar malestar que, si persiste en el tiempo, puede dar lugar a estados depresivos.

En Mindfulness la experiencia hay que observarla tal como es, sin juzgarla, y los pensamientos como tales pensamientos, en lugar de perderse en ellos. La experiencia sensorial se emplea como una puerta de entrada al momento presente.

Las diarias tensiones del ejercicio profesional del derecho, durante jornadas en las que el conflicto está presente y en la que los clientes confían en los mejores resultados, la práctica de mindfulness o atención plena es una buena alternativa a los hábitos de preocupación, ansiedad y frustración.

Como bien explica Jeena Cho, abogada norteamericana y experta en mindfulness, la descortesía funciona en nuestra profesión de forma desenfrenada, así como la exposición constante al comportamiento hiperactivo, agresivo, negativo, pudiendo suponer todo ello un duro peaje para nosotros y de cómo experimentamos el mundo.

En Estados Unidos comienzan a ser cada vez más frecuentes los programas de mindfulness dirigidos especialmente a abogados, jueces y demás profesiones del derecho, en programas de 8 semanas o en retiros intensivos de 3 días en entornos naturales, al que asisten eminentes profesionales de la abogacía y la judicatura. Es una excelente oportunidad para la iniciación y práctica en grupo y sesiones individuales con los formadores. Beneficios como la reducción del estrés y la ansiedad, una mayor concentración, el incremento de la resistencia emocional y la mejora de las habilidades interpersonales, dan como resultado un bienestar personal y una mayor eficiencia profesional. El Mindfulness produce cambios notables en 8 semanas y los beneficios mejoran con la práctica.

Los siguientes artículos ponen de manifiesto el interés por el mindfulness entre los abogados en USA:

Compañías como KPMG, Deutsche Bank, Goldman Sachs, Procter & Gamble, Apple, EBay, Barclays, Lloyds Banking Group, GlaxoSmithKline, entre otras muchas, han implementado programas de mindfulness

Sara Lazar, neurocientífico de la Universidad de Harvard, descubrió en el año 2005 que la práctica habitual de mindfulness aumenta el grosor cortical. En declaraciones al Washington Post explicó los resultados: “está bien documentado que nuestra corteza cerebral se contrae a medida que envejecemos y es más difícil recordar cosas. No obstante, en la corteza pre frontal, meditadores de 50 años tenían la misma cantidad de materia gris que personas de 25 años”. Lazar demostró que tras ocho semanas de práctica de mindfulness aumenta el volumen del cerebro en áreas relacionadas con la atención, el aprendizaje, la cognición, la memoria, la regulación emocional y la empatía. También encontró una disminución del volumen de la amígdala, la parte del cerebro responsable de la ansiedad, el miedo y el estrés.

Otros estudios han demostrado mejoras en la capacidad de mantener la atención, la memoria de trabajo y el funcionamiento ejecutivo.

Circunscribiéndonos al ámbito del derecho, es recommendable la lectura de La Harvard Negotiation Law Review, Multidisciplinary Journal on Dispute Resolution, volume 7, Spring 2002, donde se publica el excelente artículo del profesor Leonard L. Riskin, Professor of Law and Director, Center for the Study of Dispute Resolution, University of Missouri – Columbia School of Law, el artículo se titula “The Contemplative Lawyer: On the Potential Contributios of Mindfulness Meditation to Law Students, Lawyers, and their Clients”.

Centrándonos en el programa de reducción del estrés basado en mindfulness, se resumen a continuación las prácticas a realizar durante las ocho semanas del desarrollo del mismo.

Semana 1. Toma de conciencia. Introducción al Escaneo Corporal

Semana 2. Introducción a la práctica sentada utilizando la respiración como objeto de consciencia.

Semana 3. Introducción a los movimientos conscientes.

Semana 4. Responder frente a reaccionar. Respuesta al estrés. Meditación sentada y movimiento consciente. El paseo atento.

Semana 5. Emociones o sensaciones difíciles. Práctica formal de la meditación suavizar, calmar, permitir.

Semanas 6 y 7. Los pensamientos no son hechos. Elección de escaneo corporal, práctica sentada o movimiento consciente.

Semana 8. Consolidación de lo aprendido.

Las prácticas son guiadas y se entrega a los alumnos las grabaciones de los ejercicios a realizar individualmente durante toda la correspondiente semana, así como de las lecturas y material complementario.

Lino Fojo Arias

https://conscientementemindfulness.com

Referencias y bibliografía

    1. Kristina Orth-Gomér. OIT. Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo
    2. (Estrés en el trabajo: Un reto colectivo. Servicio de Administración del Trabajo, Inspección del Trabajo y Seguridad y Salud en el Trabajo – LABADMIN/OSH. Ginebra: OIT, 2016. 62 p.)
    3. Karasek y Theorell (1990)
    4. C. David Jenkins (1979)
    5. Christina Maslach. OIT. Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo 
    6. Maslach 1993; Maslach y Jackson 1981/1986
    7. Cooper y Cartwright 1994)
    8. Cary L. Cooper y Sue Cartwright. OIT. Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo
    9. Cooper 1996 y OIT. Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo